{"id":418,"date":"2018-03-01T07:16:39","date_gmt":"2018-03-01T06:16:39","guid":{"rendered":"http:\/\/claudiamendizabal.com\/?p=418"},"modified":"2018-03-15T16:45:26","modified_gmt":"2018-03-15T15:45:26","slug":"como-todas-las-mananas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/index.php\/2018\/03\/01\/como-todas-las-mananas\/","title":{"rendered":"Como todas las ma\u00f1anas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\">Un d\u00eda como otros, Gabriel abri\u00f3 los ojos. Esa ma\u00f1ana, sin embargo, no se encontraba en su habitaci\u00f3n sino en otra que no era suya y que no lograba reconocer. Le pareci\u00f3 extra\u00f1o porque recordaba haberse acostado en su propio cuarto. Dio vuelta la cabeza bruscamente en busca de su ropa y constat\u00f3 que, tal como lo recordaba y lo hac\u00eda todos d\u00edas, estaba sobre la silla, al lado de la cama; con la sola diferencia que no se trataba de la misma cama ni de la misma silla. Sin comprender c\u00f3mo hab\u00eda llegado ah\u00ed, recorri\u00f3 el espacio con la mirada. Era evidente, no conoc\u00eda ese lugar y sin embargo, hab\u00eda algo en el aire que le sonaba familiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Hizo un repaso de los acontecimientos de la noche anterior. Lleg\u00f3 tarde despu\u00e9s de la cena con sus amigos, hab\u00eda tomado un poco, pero no tanto como para perder la conciencia. Ten\u00eda 50 a\u00f1os y aunque era soltero, ese tipo de excesos ya no formaban parte de su vida. Adem\u00e1s, recuerda claramente que, llegado frente a la puerta de su casa, no encontraba sus llaves y que quiso llamar a su madre para pedirle sus copias. Al final no lo hab\u00eda hecho, porque al buscar su tel\u00e9fono en su chaqueta, sinti\u00f3 su llavero del otro lado del bolsillo roto. No hab\u00eda dudas, anoche se hab\u00eda acostado en su propia habitaci\u00f3n como de costumbre y ahora, se despertaba en otra que no era la suya.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Como todos los d\u00edas, se levant\u00f3 de la cama y se visti\u00f3 con rapidez, pero sin tomar una ducha.\u00a0La idea de que alguien entrara de improviso y lo sorprendiera le estresaba. Por los ruidos, adivinaba que el resto de la casa tambi\u00e9n se pon\u00eda en marcha. Escuch\u00f3 que alguien lo llamaba y un momento despu\u00e9s, la puerta del cuarto se abri\u00f3 de un golpe. Una joven meti\u00f3 su cabeza y con una sonrisa, le pidi\u00f3 que se apurara. No parec\u00eda sorprendida de verle, lo que le oblig\u00f3 a seguir el juego por no saber qu\u00e9 hacer. Sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n y sigui\u00f3 a la joven a trav\u00e9s de un corredor que los condujo a la cocina, donde el aroma del caf\u00e9 le concedi\u00f3 un respiro familiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Una mujer que parec\u00eda estar llegando, se le acerc\u00f3 sonriente y le dio un beso en la boca, antes de desearle buenos d\u00edas e ingresar hacia el lado de los dormitorios. Por su maleta adivin\u00f3 que llegaba de viaje. La joven le alcanz\u00f3 su caf\u00e9, mientras le contaba algo que hab\u00eda sucedido el d\u00eda anterior. Por lo que pudo entender, se trataba de un evento importante para su carrera y que, de alguna manera, le implicaba tambi\u00e9n a \u00e9l. Pero no pudo seguir el hilo del relato, porque en medio de una frase un \u201cpap\u00e1\u201d dirigido a \u00e9l, lo dej\u00f3 colgado.<\/p>\n<p>En silencio y sin resistencia, Gabriel se dejaba llevar a lo largo de esos instantes que no eran suyos y que, sin embargo, estaba habitando con su cuerpo. Instantes que no le pertenec\u00edan pero que quiz\u00e1s pod\u00edan haberle pertenecido de haber tomado otras decisiones. Y mientras buscaba respuestas que explicaran lo que estaba viviendo, el contacto de un beso cari\u00f1oso contra su mejilla le hizo desbordar de una felicidad hasta ese momento desconocida. Quiso hacer perdurar esa sensaci\u00f3n, pero en cambio su cuerpo se qued\u00f3 bloqueado y aprovechando que la joven hab\u00eda salido de la cocina en busca de algo, tom\u00f3 las llaves que pens\u00f3 suyas y se dirigi\u00f3 hacia la puerta de calle. Ten\u00eda que salir de esa casa, de esa historia que pod\u00eda haber sido suya pero que no lo era.\u00a0Con la urgencia de quien escapa a lo que le sobrepasa, cerr\u00f3 la puerta de un golpe precipitado. Y de pronto, encontr\u00e1ndose ante ella, se dio cuenta que como todas las ma\u00f1anas, estaba solo frente a su propia casa.<\/p>\n<p>Y cuando se dispon\u00eda a ir en busca de su coche, la ventana del segundo piso se entre abri\u00f3 y la mujer que parec\u00eda haber llegado de viaje, sac\u00f3 la cabeza a trav\u00e9s de ella, mientras \u00e9l le miraba at\u00f3nito:<br \/>\n&#8211; No olvides que esta tarde necesito el auto, le grit\u00f3.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un d\u00eda como otros, Gabriel abri\u00f3 los ojos. Esa ma\u00f1ana, sin embargo, no se encontraba en su habitaci\u00f3n sino en otra que no era suya y que no lograba reconocer. Le pareci\u00f3 extra\u00f1o porque recordaba haberse acostado en su propio cuarto. Dio vuelta la cabeza bruscamente en busca de su ropa y constat\u00f3 que, tal como lo recordaba y lo hac\u00eda todos d\u00edas, estaba sobre la silla, al lado de la cama; con la sola diferencia que no se trataba de la misma cama ni de la misma silla. Sin comprender c\u00f3mo hab\u00eda llegado ah\u00ed, recorri\u00f3 el espacio con la mirada. Era evidente, no conoc\u00eda ese lugar y sin embargo, hab\u00eda algo en el aire que le sonaba familiar. Hizo un repaso de los acontecimientos de la noche anterior. Lleg\u00f3 tarde despu\u00e9s de la cena con sus amigos, hab\u00eda tomado un poco, pero no tanto como para perder la conciencia. Ten\u00eda 50 a\u00f1os y aunque era soltero, ese tipo de excesos ya no formaban parte de su vida. Adem\u00e1s, recuerda claramente que, llegado frente a la puerta de su casa, no encontraba sus llaves y que quiso llamar a su madre para pedirle sus copias. Al final no lo hab\u00eda hecho, porque al buscar su tel\u00e9fono en su chaqueta, sinti\u00f3 su llavero del otro lado del bolsillo roto. No hab\u00eda dudas, anoche se hab\u00eda acostado en su propia habitaci\u00f3n como de costumbre y ahora, se despertaba en otra que no era la suya. Como todos los d\u00edas, se levant\u00f3 de la cama y se visti\u00f3 con rapidez, pero sin tomar una ducha.\u00a0La idea de que alguien entrara de improviso y lo sorprendiera le estresaba. Por los ruidos, adivinaba que el resto de la casa tambi\u00e9n se pon\u00eda en marcha. Escuch\u00f3 que alguien lo llamaba y un momento despu\u00e9s, la puerta del cuarto se abri\u00f3 de un golpe. Una joven meti\u00f3 su cabeza y con una sonrisa, le pidi\u00f3 que se apurara. No parec\u00eda sorprendida de verle, lo que le oblig\u00f3 a seguir el juego por no saber qu\u00e9 hacer. Sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n y sigui\u00f3 a la joven a trav\u00e9s de un corredor que los condujo a la cocina, donde el aroma del caf\u00e9 le concedi\u00f3 un respiro familiar. Una mujer que parec\u00eda estar llegando, se le acerc\u00f3 sonriente y le dio un beso en la boca, antes de desearle buenos d\u00edas e ingresar hacia el lado de los dormitorios. Por su maleta adivin\u00f3 que llegaba de viaje. La joven le alcanz\u00f3 su caf\u00e9, mientras le contaba algo que hab\u00eda sucedido el d\u00eda anterior. Por lo que pudo entender, se trataba de un evento importante para su carrera y que, de alguna manera, le implicaba tambi\u00e9n a \u00e9l. Pero no pudo seguir el hilo del relato, porque en medio de una frase un \u201cpap\u00e1\u201d dirigido a \u00e9l, lo dej\u00f3 colgado. En silencio y sin resistencia, Gabriel se dejaba llevar a lo largo de esos instantes que no eran suyos y que, sin embargo, estaba habitando con su cuerpo. 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