{"id":562,"date":"2018-05-18T16:01:27","date_gmt":"2018-05-18T14:01:27","guid":{"rendered":"http:\/\/claudiamendizabal.com\/?p=562"},"modified":"2025-06-09T16:38:48","modified_gmt":"2025-06-09T14:38:48","slug":"entre-divagaciones-y-sensaciones-del-instante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/index.php\/2018\/05\/18\/entre-divagaciones-y-sensaciones-del-instante\/","title":{"rendered":"Entre divagaciones y sensaciones del instante"},"content":{"rendered":"<p>El ambiente festivo del parque bajo el cielo azul, tan poco usual en Bruselas, sumado a la excitaci\u00f3n de la gente, me incitaron a decidirme a \u00faltimo minuto. Y con la ingenuidad de quien jam\u00e1s ha corrido 10 kil\u00f3metros, atraves\u00e9 la l\u00ednea de partida con energ\u00eda, junto a la masa ansiosa de participantes. <\/p>\n<p>En los primeros metros, me concentr\u00e9 en sincronizar mis pasos con mi respiraci\u00f3n y en encontrar un ritmo que me pareciera adecuado para llegar al final. Luego me dej\u00e9 arrastrar por la multitud, sintiendo el roce de las personas que me pasaban y de las que yo adelantaba. <\/p>\n<p>De pronto, mi mente parti\u00f3 detr\u00e1s de una idea dejando a mi cuerpo seguir la carrera.  \u00a1Ah!, c\u00f3mo me hubiera gustado tener mi libreta de notas conmigo o al menos mi tel\u00e9fono, para poder registrar esa seguidilla de im\u00e1genes que desfilaban por mi cabeza y todas esas historias que se iban creando, con personajes de carne y hueso. Como la de aquel hombre que en un momento corr\u00eda a mi lado, dejando caer con fuerza y estruendo todo su peso, de quiz\u00e1s 58 a\u00f1os, sobre sus piernas huesudas y enclenques. O la de aquella ni\u00f1a diminuta que, con timidez, pero a paso ligero como el de una ardilla, se escabull\u00eda entre la gente que le doblaba en altura. Si le di 12 a\u00f1os era por ser la edad m\u00ednima requerida para participar de la carrera, sino le hubiera dado m\u00e1ximo 10 como mi hija.<\/p>\n<p>Y as\u00ed en un principio, entre personajes e historias imaginadas, flu\u00eda en la carrera sin darme cuenta, sin sentir el esfuerzo, hasta que algo me tra\u00eda de vuelta. Como el sentirme de repente estampillada contra el corredor de adelante, porque de manera inesperada decidi\u00f3 detenerse, generando una colisi\u00f3n en cadena. O como la ambulancia que a grito de sirena avanzaba con dificultad entre la masa apretada, que corr\u00eda en una peque\u00f1a ruta empedrada en pleno bosque y que ten\u00eda que hacer el esfuerzo de cederle el paso. <\/p>\n<p>A penas volv\u00eda a encontrar mi ritmo, me iba de nuevo en im\u00e1genes y pensamientos, constatando que al hacerlo enga\u00f1aba al presente, lo disuad\u00eda. \u00bfC\u00f3mo decirlo?, entraba como en otro tiempo, en el que flu\u00eda sin sentir el esfuerzo f\u00edsico. Pero resulta que cuando volv\u00eda al bosque, a la carrera, a mi cuerpo, me daba cuenta que no hab\u00eda avanzado mucho, que ni siquiera hab\u00eda pasado al siguiente kil\u00f3metro. <\/p>\n<p>Y me acord\u00e9 de Johnny en \u201cEl Perseguidor\u201d de Cort\u00e1zar, aunque no era exactamente igual, me pareci\u00f3 lo mismo. Correr en medio de ese r\u00edo de gente que se dirig\u00eda hacia la misma direcci\u00f3n, era como estar metida en un reloj, en el que mis pasos marcaban los segundos. Cuando me dejaba ir en pensamientos, entraba a otro tiempo. No ese lineal, sino a otro m\u00e1s redondo que era el m\u00edo.  S\u00ed, era exactamente eso lo que sent\u00eda. Y no hab\u00eda ninguna relaci\u00f3n entre el tiempo de la carrera y ese otro circular que transcurr\u00eda, pero no avanzaba en el espacio. Porque si contaba todo lo que hab\u00eda pasado entre los pasos en los que despegaba y los que aterrizaba, ten\u00eda seguro para m\u00e1s de los cuantos metros que hab\u00eda recorrido. <\/p>\n<p>Esa idea me angusti\u00f3, estaba cansada y cre\u00ed comprender de repente lo que 10 kil\u00f3metros pod\u00edan significar. Quise partir de nuevo detr\u00e1s de alguna de las im\u00e1genes que antes me llevaron lejos, pero las sensaciones del presente eran tan intensas, que no me dejaban despegar. Estaba como anclada en el instante, al ritmo de mis pasos, de mi respiraci\u00f3n agitada y mi coraz\u00f3n en la garganta.  <\/p>\n<p>Nadie me obligaba a seguir, pod\u00eda detenerme en cualquier momento y continuar caminando o incluso, hacer un cruce transversal para escapar de ese flujo. Pero parar o caminar, era como salirme del tiempo y una vez engranada en algo, la \u00fanica salida que me pod\u00eda permitir yo misma, era la de llegar hasta el final. <\/p>\n<p>As\u00ed que, a modo de darme \u00e1nimo, me dije: \u00bfno se supone acaso que se trata precisamente de esto, es decir, de vivir el instante?, tratando al mismo tiempo de encontrar el placer del momento. Pero en cambio, el choque cada vez m\u00e1s intenso de mis dedos contra mis zapatos nuevos, hizo resonar la voz de Maya en mi cabeza. \u00bfCu\u00e1nto dura el presente?, hab\u00eda preguntado ella. <\/p>\n<p>Y como si estuviera invocando algo, comenc\u00e9 a repetir en ciclo: uno, dos, tres\u2026 al inicio de cada expiraci\u00f3n y acompasando con mis pasos. Me acord\u00e9 haber le\u00eddo que la duraci\u00f3n en la que nuestra mente percibe los datos sensoriales, es decir, la sensaci\u00f3n del presente, era de tres segundos y me pareci\u00f3 largu\u00edsimo. Me sent\u00ed caer sobre mi presente, uno tras a otro, a cada paso que daba. O m\u00e1s bien, que \u00e9ste se desplomaba sobre m\u00ed, sobre mi cabeza chamuscada bajo el sol y mi cuerpo cansado. Todo lo que sent\u00eda en esa seguidilla de instantes estaba relacionado con la carrera. <\/p>\n<p>Constataci\u00f3n que me gener\u00f3 una especie de alivio, porque si el presente era algo as\u00ed como el promedio de los \u00faltimos quince segundos, resulta que tanto el m\u00edo como el del resto de participantes, estaba invadido por las sensaciones y experiencias de la carrera. Entonces pens\u00e9 en mis amigos que tambi\u00e9n corr\u00edan conmigo y sent\u00ed una especie de solidaridad colectiva. Todos a su modo, compart\u00edamos el mismo presente a\u00fan si no nos ve\u00edamos.<\/p>\n<p>Entre divagaciones y sensaciones del instante me encontr\u00e9, de pronto, en el noveno kil\u00f3metro con una energ\u00eda inexplicable. \u00bfHab\u00eda encontrado acaso, en ese va y viene entre estar en mi cuerpo y dejarme ir en mis pensamientos, la manera de fluir en el presente a pesar del esfuerzo? Me sent\u00eda inspirada. El movimiento me liberaba.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, con mi cuerpo sensible y la presencia ya un poco borrosa de todos esos personajes, ideas e historias que me hab\u00edan acompa\u00f1ado, atraves\u00e9 la l\u00ednea final sostenida en mi propio instante. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ambiente festivo del parque bajo el cielo azul, tan poco usual en Bruselas, sumado a la excitaci\u00f3n de la gente, me incitaron a decidirme a \u00faltimo minuto. Y con la ingenuidad de quien jam\u00e1s ha corrido 10 kil\u00f3metros, atraves\u00e9 la l\u00ednea de partida con energ\u00eda, junto a la masa ansiosa de participantes. En los primeros metros, me concentr\u00e9 en sincronizar mis pasos con mi respiraci\u00f3n y en encontrar un ritmo que me pareciera adecuado para llegar al final. Luego me dej\u00e9 arrastrar por la multitud, sintiendo el roce de las personas que me pasaban y de las que yo adelantaba. De pronto, mi mente parti\u00f3 detr\u00e1s de una idea dejando a mi cuerpo seguir la carrera. \u00a1Ah!, c\u00f3mo me hubiera gustado tener mi libreta de notas conmigo o al menos mi tel\u00e9fono, para poder registrar esa seguidilla de im\u00e1genes que desfilaban por mi cabeza y todas esas historias que se iban creando, con personajes de carne y hueso. Como la de aquel hombre que en un momento corr\u00eda a mi lado, dejando caer con fuerza y estruendo todo su peso, de quiz\u00e1s 58 a\u00f1os, sobre sus piernas huesudas y enclenques. O la de aquella ni\u00f1a diminuta que, con timidez, pero a paso ligero como el de una ardilla, se escabull\u00eda entre la gente que le doblaba en altura. Si le di 12 a\u00f1os era por ser la edad m\u00ednima requerida para participar de la carrera, sino le hubiera dado m\u00e1ximo 10 como mi hija. Y as\u00ed en un principio, entre personajes e historias imaginadas, flu\u00eda en la carrera sin darme cuenta, sin sentir el esfuerzo, hasta que algo me tra\u00eda de vuelta. Como el sentirme de repente estampillada contra el corredor de adelante, porque de manera inesperada decidi\u00f3 detenerse, generando una colisi\u00f3n en cadena. O como la ambulancia que a grito de sirena avanzaba con dificultad entre la masa apretada, que corr\u00eda en una peque\u00f1a ruta empedrada en pleno bosque y que ten\u00eda que hacer el esfuerzo de cederle el paso. A penas volv\u00eda a encontrar mi ritmo, me iba de nuevo en im\u00e1genes y pensamientos, constatando que al hacerlo enga\u00f1aba al presente, lo disuad\u00eda. \u00bfC\u00f3mo decirlo?, entraba como en otro tiempo, en el que flu\u00eda sin sentir el esfuerzo f\u00edsico. Pero resulta que cuando volv\u00eda al bosque, a la carrera, a mi cuerpo, me daba cuenta que no hab\u00eda avanzado mucho, que ni siquiera hab\u00eda pasado al siguiente kil\u00f3metro. Y me acord\u00e9 de Johnny en \u201cEl Perseguidor\u201d de Cort\u00e1zar, aunque no era exactamente igual, me pareci\u00f3 lo mismo. Correr en medio de ese r\u00edo de gente que se dirig\u00eda hacia la misma direcci\u00f3n, era como estar metida en un reloj, en el que mis pasos marcaban los segundos. Cuando me dejaba ir en pensamientos, entraba a otro tiempo. No ese lineal, sino a otro m\u00e1s redondo que era el m\u00edo. S\u00ed, era exactamente eso lo que sent\u00eda. Y no hab\u00eda ninguna relaci\u00f3n entre el tiempo de la carrera y ese otro circular que transcurr\u00eda, pero no avanzaba en el espacio. Porque si contaba todo lo que hab\u00eda pasado entre los pasos en los que despegaba y los que aterrizaba, ten\u00eda seguro para m\u00e1s de los cuantos metros que hab\u00eda recorrido. Esa idea me angusti\u00f3, estaba cansada y cre\u00ed comprender de repente lo que 10 kil\u00f3metros pod\u00edan significar. Quise partir de nuevo detr\u00e1s de alguna de las im\u00e1genes que antes me llevaron lejos, pero las sensaciones del presente eran tan intensas, que no me dejaban despegar. Estaba como anclada en el instante, al ritmo de mis pasos, de mi respiraci\u00f3n agitada y mi coraz\u00f3n en la garganta. Nadie me obligaba a seguir, pod\u00eda detenerme en cualquier momento y continuar caminando o incluso, hacer un cruce transversal para escapar de ese flujo. Pero parar o caminar, era como salirme del tiempo y una vez engranada en algo, la \u00fanica salida que me pod\u00eda permitir yo misma, era la de llegar hasta el final. As\u00ed que, a modo de darme \u00e1nimo, me dije: \u00bfno se supone acaso que se trata precisamente de esto, es decir, de vivir el instante?, tratando al mismo tiempo de encontrar el placer del momento. Pero en cambio, el choque cada vez m\u00e1s intenso de mis dedos contra mis zapatos nuevos, hizo resonar la voz de Maya en mi cabeza. \u00bfCu\u00e1nto dura el presente?, hab\u00eda preguntado ella. Y como si estuviera invocando algo, comenc\u00e9 a repetir en ciclo: uno, dos, tres\u2026 al inicio de cada expiraci\u00f3n y acompasando con mis pasos. Me acord\u00e9 haber le\u00eddo que la duraci\u00f3n en la que nuestra mente percibe los datos sensoriales, es decir, la sensaci\u00f3n del presente, era de tres segundos y me pareci\u00f3 largu\u00edsimo. Me sent\u00ed caer sobre mi presente, uno tras a otro, a cada paso que daba. O m\u00e1s bien, que \u00e9ste se desplomaba sobre m\u00ed, sobre mi cabeza chamuscada bajo el sol y mi cuerpo cansado. Todo lo que sent\u00eda en esa seguidilla de instantes estaba relacionado con la carrera. Constataci\u00f3n que me gener\u00f3 una especie de alivio, porque si el presente era algo as\u00ed como el promedio de los \u00faltimos quince segundos, resulta que tanto el m\u00edo como el del resto de participantes, estaba invadido por las sensaciones y experiencias de la carrera. Entonces pens\u00e9 en mis amigos que tambi\u00e9n corr\u00edan conmigo y sent\u00ed una especie de solidaridad colectiva. Todos a su modo, compart\u00edamos el mismo presente a\u00fan si no nos ve\u00edamos. Entre divagaciones y sensaciones del instante me encontr\u00e9, de pronto, en el noveno kil\u00f3metro con una energ\u00eda inexplicable. \u00bfHab\u00eda encontrado acaso, en ese va y viene entre estar en mi cuerpo y dejarme ir en mis pensamientos, la manera de fluir en el presente a pesar del esfuerzo? Me sent\u00eda inspirada. El movimiento me liberaba. 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