{"id":731,"date":"2018-12-05T14:12:15","date_gmt":"2018-12-05T13:12:15","guid":{"rendered":"http:\/\/claudiamendizabal.com\/?p=731"},"modified":"2021-06-25T09:41:05","modified_gmt":"2021-06-25T07:41:05","slug":"el-pacto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/index.php\/2018\/12\/05\/el-pacto\/","title":{"rendered":"El pacto"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"731\" class=\"elementor elementor-731\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-61c83fa4 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-equal-height-no\" data-id=\"61c83fa4\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-79075b2b\" data-id=\"79075b2b\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3129e392 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"3129e392\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Solo hay una puerta abierta que al final, termin\u00f3 por cruzar.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Se acuerda de un episodio que para ella tiene directa relaci\u00f3n con ese acto. Estaba sentada en la terraza de un caf\u00e9 con una amiga, discut\u00edan sobre una futura colaboraci\u00f3n. El ambiente estaba animado, as\u00ed como suele estarlo cuando el sol acompa\u00f1a el final de una jornada de primavera. Los autos que se amontonaban en la esquina del caf\u00e9, casi pod\u00edan rozarles al pasar. Si extend\u00edan mucho sus brazos corr\u00edan el riesgo de ser arrastradas por uno de ellos que, para dar la vuelta, ten\u00eda que cortar la curva.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Era lo de menos, porque lo importante ocurr\u00eda en el diminuto espacio de su mesa. Recuerda bien esa velada y las oscilaciones de su esp\u00edritu entre el querer y el no atreverse, ese momento casi imperceptible que la puso del otro lado.<\/p><p><br \/>\u2014 Entonces, \u00bfte lanzas?<\/p><p><br \/>Ten\u00eda su copa de vino en la mano mientras re\u00eda, por no salir corriendo, de una propuesta que le pareci\u00f3 tan atractiva como inquietante. Y como por efecto de una palmada en el hombro, de unas gotas de vino derramadas y de una sonrisa c\u00f3mplice se encontr\u00f3, sin darse cuenta, del otro lado de la puerta.<\/p><p><br \/>\u2014 S\u00ed, voy a escribir ese libro.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Esa misma noche caminando de retorno a casa bajo los \u00faltimos reflejos de sol, supo que no pod\u00eda volver atr\u00e1s. Se puso a escribir, pero esta vez con la certeza que ir\u00eda hasta el final. Sentada en el suelo o sobre sus propias piernas, en su escritorio o en el bar de la esquina las palabras ven\u00edan de manera fluida. No hab\u00eda nada concreto que le empujara a hacerlo, ning\u00fan objeto. Solo el silencio. No era el exterior lo que la pon\u00eda en acci\u00f3n. Ven\u00eda de adentro, no de algo que hab\u00eda, sino que no hab\u00eda. De una ausencia. Como si tuviera que llenar un vac\u00edo o descifrar lo que no entend\u00eda, entonces escrib\u00eda.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Lo hac\u00eda hasta detenerse. Cerraba su cuaderno y, como cuando sal\u00eda de su casa y atravesaba la puerta cerr\u00e1ndola detr\u00e1s suyo, se iba caminando hacia el resto del d\u00eda o de la noche. No era siempre f\u00e1cil partir sin mirar atr\u00e1s, sin llevar consigo pedazos inconclusos o irresueltos dando vueltas en su cabeza. Pero formaba parte de su pr\u00e1ctica cotidiana. Tampoco era evidente volver cuando se hab\u00eda alejado tanto dando alguna clase o respondiendo a sus dem\u00e1s responsabilidades.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Y ahora, cada vez que no estaba creando, se preguntaba si no estar\u00eda perdiendo su tiempo.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Para entrar y salir de la escritura hab\u00eda encontrado una manera org\u00e1nica. El secreto para ella estaba en el cuerpo. Ten\u00eda que prepararlo como si fuera a bailar. Sea con palabras o con movimientos, la escritura ven\u00eda de \u00e9l.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Luego llegaban las preguntas del porqu\u00e9 o para qu\u00e9, hacia d\u00f3nde iba o quisiera ir. Luego aparec\u00edan las historias y sus personajes a nutrirse y a acompa\u00f1arla. Pero ya hab\u00eda atravesado la puerta, la escritura estaba en ella y no la abandonar\u00eda.<\/p><p>\u00a0<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Solo hay una puerta abierta que al final, termin\u00f3 por cruzar. \u00a0 Se acuerda de un episodio que para ella tiene directa relaci\u00f3n con ese acto. Estaba sentada en la terraza de un caf\u00e9 con una amiga, discut\u00edan sobre una futura colaboraci\u00f3n. El ambiente estaba animado, as\u00ed como suele estarlo cuando el sol acompa\u00f1a el final de una jornada de primavera. Los autos que se amontonaban en la esquina del caf\u00e9, casi pod\u00edan rozarles al pasar. Si extend\u00edan mucho sus brazos corr\u00edan el riesgo de ser arrastradas por uno de ellos que, para dar la vuelta, ten\u00eda que cortar la curva. \u00a0 Era lo de menos, porque lo importante ocurr\u00eda en el diminuto espacio de su mesa. Recuerda bien esa velada y las oscilaciones de su esp\u00edritu entre el querer y el no atreverse, ese momento casi imperceptible que la puso del otro lado. \u2014 Entonces, \u00bfte lanzas? Ten\u00eda su copa de vino en la mano mientras re\u00eda, por no salir corriendo, de una propuesta que le pareci\u00f3 tan atractiva como inquietante. Y como por efecto de una palmada en el hombro, de unas gotas de vino derramadas y de una sonrisa c\u00f3mplice se encontr\u00f3, sin darse cuenta, del otro lado de la puerta. \u2014 S\u00ed, voy a escribir ese libro. \u00a0 Esa misma noche caminando de retorno a casa bajo los \u00faltimos reflejos de sol, supo que no pod\u00eda volver atr\u00e1s. Se puso a escribir, pero esta vez con la certeza que ir\u00eda hasta el final. Sentada en el suelo o sobre sus propias piernas, en su escritorio o en el bar de la esquina las palabras ven\u00edan de manera fluida. No hab\u00eda nada concreto que le empujara a hacerlo, ning\u00fan objeto. Solo el silencio. No era el exterior lo que la pon\u00eda en acci\u00f3n. Ven\u00eda de adentro, no de algo que hab\u00eda, sino que no hab\u00eda. De una ausencia. Como si tuviera que llenar un vac\u00edo o descifrar lo que no entend\u00eda, entonces escrib\u00eda. \u00a0 Lo hac\u00eda hasta detenerse. Cerraba su cuaderno y, como cuando sal\u00eda de su casa y atravesaba la puerta cerr\u00e1ndola detr\u00e1s suyo, se iba caminando hacia el resto del d\u00eda o de la noche. No era siempre f\u00e1cil partir sin mirar atr\u00e1s, sin llevar consigo pedazos inconclusos o irresueltos dando vueltas en su cabeza. Pero formaba parte de su pr\u00e1ctica cotidiana. Tampoco era evidente volver cuando se hab\u00eda alejado tanto dando alguna clase o respondiendo a sus dem\u00e1s responsabilidades. \u00a0 Y ahora, cada vez que no estaba creando, se preguntaba si no estar\u00eda perdiendo su tiempo. \u00a0 Para entrar y salir de la escritura hab\u00eda encontrado una manera org\u00e1nica. El secreto para ella estaba en el cuerpo. Ten\u00eda que prepararlo como si fuera a bailar. Sea con palabras o con movimientos, la escritura ven\u00eda de \u00e9l. \u00a0 Luego llegaban las preguntas del porqu\u00e9 o para qu\u00e9, hacia d\u00f3nde iba o quisiera ir. Luego aparec\u00edan las historias y sus personajes a nutrirse y a acompa\u00f1arla. Pero ya hab\u00eda atravesado la puerta, la escritura estaba en ella y no la abandonar\u00eda. \u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":733,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-731","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-fragmentos"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IMG_0323.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p9CIpq-bN","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/731","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=731"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/731\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1433,"href":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/731\/revisions\/1433"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/733"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=731"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=731"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=731"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}