{"id":749,"date":"2019-02-09T09:38:26","date_gmt":"2019-02-09T08:38:26","guid":{"rendered":"http:\/\/claudiamendizabal.com\/?p=749"},"modified":"2025-06-09T16:29:35","modified_gmt":"2025-06-09T14:29:35","slug":"tierras-movedizas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/index.php\/2019\/02\/09\/tierras-movedizas\/","title":{"rendered":"Tierras movedizas"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"749\" class=\"elementor elementor-749\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-4a631abd elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no\" data-id=\"4a631abd\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-2d7cb017\" data-id=\"2d7cb017\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-311d9643 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"311d9643\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Quiere seguir escribiendo. Pero no bastan las buenas resoluciones, tiene que ser capaz de enchufarse, de cambiar de lugar o de \u00e1ngulo si, desde donde est\u00e1, no logra despegar. Se lo digo as\u00ed, tal cual. Ella, que es yo misma, lo sabe, pero no logra moverse y el nuevo a\u00f1o ya ha comenzado.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Estoy atrapada en una especie de v\u00f3rtice alrededor del cual un sinf\u00edn de im\u00e1genes, personajes y escenas se arremolinan junto con el miedo. Es como una auto emboscada. Yo, que es ella misma, puedo ver todo eso desde el otro lado. Y me digo que, si soy capaz de hacerlo, podr\u00eda sacarnos de ah\u00ed.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Las sensaciones que hab\u00eda experimentado durante el verano anterior mientras mi cuerpo se hund\u00eda en las arenas movedizas de la bah\u00eda del Monte de San Michel, volvieron como para decirme algo. Si sigo luchando contra los miedos como lo hice contra la arena, terminar\u00edan por engullirme por completo. Tengo que ser paciente, relajarme y volver al cuerpo, mi casa. Finalmente yo soy de aquellas que encuentra y recarga sus energ\u00edas en el movimiento.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Me doy la vuelta hacia ella y le digo, \u201ctienes que seguir movi\u00e9ndote para evitar que el miedo se afiance y luego aliarte a \u00e9l en lugar de luchar en contra\u201d. \u00a0Mis piernas, al fin y al cabo, se hab\u00edan apoyado en la misma arena para poder salir.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>El miedo en s\u00ed no es malo, nos mantiene en alerta, con todos los sentidos despiertos, nos advierte cuando hay peligro. Es una fuente de informaci\u00f3n. Tenemos que reconocerlo y aprender a utilizarlo para que en el lugar de freno se convirtiera en un motor.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Ella que es yo misma, comienza a respirar profundo desde el centro hasta la periferia, a ocupar todo su espacio y a recuperar con el aire y el movimiento la flotabilidad de su cuerpo. De pronto, atra\u00eddas por un paisaje con cielo azul-violeta y \u00e1rboles vestidos de invierno blanco, ella y yo nos reunimos de nuevo. Y como un globo amarillo inflado de helio que se mece en el aire retenido por un hilo invisible, nos dejamos ir detr\u00e1s de las sensaciones y voces que nos habitan.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Para m\u00ed no hay ning\u00fan invento, todo est\u00e1 ah\u00ed solo tengo que ir al encuentro de los universos y personajes que prexisten a la escritura.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Siento, como dice Marie Darrieussecq, que la escritura es un estado de transe ligero. Exige desenchufarse de la vida cotidiana, despegar los pies del suelo firme y al mismo tiempo guardar un cierto grado de conexi\u00f3n. Cuando despego de m\u00ed realidad inmediata el miedo se esfuma. Tengo que llegar a ese punto sin dejarme dominar por \u00e9l.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>La llave para lograrlo y sumergirme en la escritura es conectarme a mi cuerpo.<\/p><p>\u00a0<\/p><p><em>Photo: Rhonda Whyte<\/em><\/p><p>\u00a0<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quiere seguir escribiendo. Pero no bastan las buenas resoluciones, tiene que ser capaz de enchufarse, de cambiar de lugar o de \u00e1ngulo si, desde donde est\u00e1, no logra despegar. Se lo digo as\u00ed, tal cual. Ella, que es yo misma, lo sabe, pero no logra moverse y el nuevo a\u00f1o ya ha comenzado. \u00a0 Estoy atrapada en una especie de v\u00f3rtice alrededor del cual un sinf\u00edn de im\u00e1genes, personajes y escenas se arremolinan junto con el miedo. Es como una auto emboscada. Yo, que es ella misma, puedo ver todo eso desde el otro lado. 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