{"id":826,"date":"2019-08-14T11:36:20","date_gmt":"2019-08-14T09:36:20","guid":{"rendered":"http:\/\/claudiamendizabal.com\/?p=826"},"modified":"2021-06-25T09:56:01","modified_gmt":"2021-06-25T07:56:01","slug":"fluir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/claudiamendizabal.com\/index.php\/2019\/08\/14\/fluir\/","title":{"rendered":"Fluir"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"826\" class=\"elementor elementor-826\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-5ce1cd88 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no\" data-id=\"5ce1cd88\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-6de1f1fc\" data-id=\"6de1f1fc\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3f08a0d7 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"3f08a0d7\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Ten\u00eda que ser paciente, si se precipitaba no lo percibir\u00eda, pero ser paciente era algo dif\u00edcil para alguien que no hab\u00eda llegado todav\u00eda.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Desde hace mucho tiempo estaba en camino. Todos los d\u00edas eran posibles metas, sin embargo, no se sent\u00eda llegar nunca. Hoy se hab\u00eda despertado con un presentimiento, como un impulso metido en el cuerpo, un cosquilleo en el est\u00f3mago a nivel del ombligo o un poquito m\u00e1s arriba, que le incitaba a salir de casa.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Era una ma\u00f1ana soleada de octubre, los colores entraban por la ventana de su habitaci\u00f3n. Se levant\u00f3 de la cama de un salto y mientras juntaba sus prendas negras para vestirse, trataba de calmar sus ansias musitando una canci\u00f3n. Su cuerpo blanco y redondeado se fue cubriendo capa tras capa de esas vestimentas cotidianas.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Sus enormes ojos marrones, redondos como platos le daban un aire de b\u00faho al acecho de su presa y, al mismo tiempo, una expresi\u00f3n de desconcierto. Como la de alguien que no entiende porqu\u00e9 se siente amenazada. De alguna manera ten\u00eda que borrar ese semblante de su rostro. No sab\u00eda exactamente d\u00f3nde ir\u00eda, pero cualquier otro lugar era una posible meta.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>El canto de los p\u00e1jaros que escuchaba a trav\u00e9s de la ventana parec\u00eda brotar de sus propios labios entreabiertos que se iban pintando de rojo frente al espejo. Se sonri\u00f3. Hab\u00eda un brillo en la profundidad de sus ojos que la interpel\u00f3. Quiso alcanzarlo y como si se desdoblara se vio a s\u00ed misma irse detr\u00e1s suyo.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Atraves\u00f3 la puerta del ba\u00f1o, de su dormitorio, de su casa. Recorri\u00f3 las calles que la conduc\u00edan al parque. Ingres\u00f3 en \u00e9l. Se impregn\u00f3 de los colores del oto\u00f1o, del ruido de las hojas ca\u00eddas bajo sus pies, del fresco roc\u00edo de la ma\u00f1ana, del olor vegetal de la tierra, de los rayos del sol que se abr\u00edan espacio entre los \u00e1rboles casi desnudos. Se detuvo.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>No quer\u00eda perder el brillo de sus ojos. No hab\u00eda ninguna raz\u00f3n para su muerte, pod\u00eda sac\u00e1rsela de encima. Abri\u00f3 los brazos y llen\u00f3 sus pulmones de ese aire de bosque rodeado de ciudad. Sinti\u00f3 un calor subir desde sus v\u00edsceras que la sofoc\u00f3. Se desabroch\u00f3 el abrigo y lo dej\u00f3 caer sobre sus pies. Ten\u00eda que abandonar la imagen del b\u00faho al acecho de una muerte.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Sali\u00f3 del parque y sigui\u00f3 caminando por la avenida que bajaba hacia la estaci\u00f3n de trenes. Las calles comenzaban a cargarse de tr\u00e1fico, de gente, de movimiento. No refren\u00f3 su impulso por ello. Escuch\u00f3 una voz conocida que gritaba su nombre y la suya que le respond\u00eda. Se vio dar media vuelta e ir al encuentro de ese hombre delgado y desgarbado que la llamaba y que parec\u00eda esperarla. Sin esquivarlo.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Se sorprendi\u00f3 frente a \u00e9l, estando, con el mismo brillo de sus ojos en los suyos, como si estuviera al otro lado del espejo, llegando a trav\u00e9s de su mirada.<\/p><p>\u00a0<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ten\u00eda que ser paciente, si se precipitaba no lo percibir\u00eda, pero ser paciente era algo dif\u00edcil para alguien que no hab\u00eda llegado todav\u00eda. \u00a0 Desde hace mucho tiempo estaba en camino. Todos los d\u00edas eran posibles metas, sin embargo, no se sent\u00eda llegar nunca. 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