¿Por qué tener que escoger?

Durante mucho tiempo las mujeres han tenido que escoger entre ser madres o artistas. Como si esos roles fueran incompatibles, como si con la maternidad el yo creador desapareciera detrás del yo procreador, como si satisfacer las necesidades de los niños pudiera aplacar la necesidad creativa.  ¿No es acaso todo lo contrario? Las experiencias intensas son fuente de inspiración, el movimiento llama al movimiento, la creación a la creación.

¿Por qué tener que escoger? ¿No nos sentimos, quizás, suficientemente legítimas y capaces para asumir todo lo que somos y hemos decidido emprender?, se pregunta Nancy Huston en el “Journal de la Création”.

Es cierto que entregar su tiempo a algo que no existe, que no es palpable, que no se puede contabilizar y que no asegura ninguna rentabilidad parece totalmente incoherente, más aún si eres mujer. ¿Pero qué se supone que deberíamos hacer? La tentación de refugiarse en la maternidad donde nuestro poder es rara vez contestado es grande, dice aún Nancy Huston.

Si observo con atención a las mujeres de mi propio entorno, advierto con regocijo que, como yo, tironeadas entre sus diferentes roles: mujer-amante, mujer-artista, mujer-madre, mujer-emprendedora, han ido desarrollando una formidable capacidad de transitar entre ellos.

Es necesario ser una verdadera malabarista para poder pasar de un rol a otro manteniendo el equilibrio del todo. Para poder sumergirse en uno sin dejar los otros a la deriva, sino más bien, como las clavas de malabares, mantenerlos flotando en algún lugar de la consciencia. Porque por mucho que estemos enfocadas en uno de nuestros roles, seguimos siendo todo lo que somos. Y esa capacidad de existir en extensión, de estar presentes en lo que hacemos sin perder la consciencia del resto es la base de nuestro equilibrio y de la sobrevivencia de nuestra integridad.

Pienso que la urgencia nos ha hecho desarrollar esa destreza. Quizás porque hemos comprendido que, así como entregarnos al cuidado de nuestros hijos, consagrarnos a la creación, cualquiera sea nuestro arte, es una cuestión de vida o muerte.

Y aún si ese equilibrio es precario, ¿porque tendríamos que escoger si ahora, gracias a la lucha de tantas mujeres, tenemos la opción de ser seres múltiples?

Photo: Jean-Luc Tanghe

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