• Tan solo

    Creí que te habías ido a causa de eso. Acostada en nuestra cama, te esperé cinco noches. Sin embargo, nos queríamos. Un hijo, eso es lo que creía que nos faltaba. Decidimos ir en busca de Elio. Le dimos un nombre, como si de entrada supiéramos que iría a ser varón. Elio. Es verdad, te asustaba la previsibilidad de nuestros días. Yo en cambio, me encargaba de que todo estuviese como tenía que estar. Pero Elio no llegaba. Mi cuerpo ansioso no pudo hacer que viniera. Yo pensé que por eso te habías ido. Y aún en el duelo de nuestro hijo que no fue, me creaba la ilusión de…

  • Otras veces

    A veces el tiempo avanza sin hacer ruido y yo engrano en él sin mayor dificultad. Mi espíritu es ligero y se entrega al día sin resistencias, sin preguntas sobre el sentido de las cosas, de cada uno de mis actos, de cada palabra dicha o no dicha. En los días como esos, mi presencia desborda el espacio que habito, la energía palpita en mi cuerpo y la palabra intensidad está por todas partes.  Pero otras veces, aunque todo tiene la misma forma y ocupa el mismo espacio, aunque todo sigue igual en apariencia mi espíritu agitado en modo “todo es demasiado y nada es suficiente” se arrastra a lo…

  • Como todas las mañanas

    Un día como otros, Gabriel abrió los ojos. Esa mañana, sin embargo, no se encontraba en su habitación sino en otra que no era suya y que no lograba reconocer. Le pareció extraño porque recordaba haberse acostado en su propio cuarto. Dio vuelta la cabeza bruscamente en busca de su ropa y constató que, tal como lo recordaba y lo hacía todos días, estaba sobre la silla, al lado de la cama; con la sola diferencia que no se trataba de la misma cama ni de la misma silla. Sin comprender cómo había llegado ahí, recorrió el espacio con la mirada. Era evidente, no conocía ese lugar y sin embargo,…

  • Lunes

    Comenzar una semana es como montar sobre una montaña rusa. Subes al lunes como si fuera uno de los vagones del tren, y luego, agarrándote con firmeza, solo te dejas llevar a través de las horas, de las citas sucesivas, de los “tengo que” y los “hay que”, de los “apúrate que llegas tarde” o los “No quiero mamá. Tengo hambre. Quiero jugar”. Habría que osar saltar del tren en media semana. Abandonar la vertiginosa montaña rusa que te arrastra los días, mirarse al espejo y con un “¡hola, el gusto es mío!» darse una cita. Entonces por un par de horas, apropiarse de ese tiempo que no parece tuyo…

  • A.

    Ella vive intensamente. Él la necesita cerca para sentirse vivo. Ambos habitan en la misma casa, se quieren y se necesitan por complementariedad. A ella le gusta cocinar. El siente que pierde el tiempo al hacerlo, pero le gusta comer, y a ella verle comer. Todo es posible entre ellos. Un día ella se irá y él se quedará solo. No lo dicen, pero lo saben. Cuando están juntos, sentados y abrazados en el sofá frente a la gran ventana abierta que da a la calle, hay en el silencio suyo un espesor que se los recuerda. Se esfuerzan por llenar ese silencio con los ruidos de la calle, prestando…

  • En este instante

    Ahora En alguna parte Una gota de agua golpea contra una ventana Ploc Y en el mismo momento en otro lugar Una mujer abre los ojos Una pareja termina extasiada al borde de la cama Mmmu Una vaca se detiene en medio del camino En el mismo instante Los ojos de un gato se encandilan en la noche Una araña surge por un desagüe Y en alguna otra parte Bajo el sol del medio día Una bandada de pájaros cruza la mirada de un niño Un semáforo pasa a rojo En ese mismo instante Un hombre golpea su despertador Buenos tardes dice un anciano También más lejos Una gallina pone…