Fragmentos

  • Dime cómo encontrarte

    Me dices una y otra vez que nunca olvidas, que todo está registrado en la memoria de tu cuerpo y que basta con un aroma, un sonido o una palabra para que los recuerdos se desencadenen. Hasta los ínfimos detalles. Y es verdad, tengo la impresión de haber conocido la finca de tus abuelos, de haber sentido el olor del cedrón que crecía como hierba mala al borde de la terraza. Hasta me veo en tus recuerdos cortando algunas hojas con tu abuela para preparar el mate, mientras tú y tus hermanas se trepan al muro para robar las moras del vecino.     Pero no se trata de eso y…

  • Padre

    Pienso en mi padre Que un día se fue En su presencia serena Su mirada cobijo.   Pienso en el tiempo que diluyó mis recuerdos  Y el aroma dulce y punzante de una toronja  Me trae una escena: Labios fruncidos, bromas y complicidad Alrededor de una mesa llena de frutas.    Pienso en mi padre Que un día se fue En su silencio que aún nos habita  Como un pozo sin fondo de posibles respuestas   La ausencia es inagotable.

  • Lo que dejamos

    ¿Por qué, amor mío, quieres borrar las huellas y empezar de cero cada instante? ¿Por qué tenemos que tender la cama todas las mañanas, dejar la mesa despejada, los trastos limpios, las cortinas abiertas? Me gusta despertarme a tu lado, sentir el peso de tu brazo sobre mi vientre, el olor de tu cuerpo transpirado, el aire espeso de nuestro aliento suspendido entre los dos. Me gusta tomar el café amargo mientras me hablas de los clientes que verás en el día, o yo te cuento sobre el caso en el que estoy trabajando. Me gusta darte un beso antes de salir y desearte un buen día, sin preocuparme de…

  • Como la escritura

    Cosas lindas, como los días trampolín y los días precipicio. Como un puntito de equilibrio a lo largo de la travesía, una encrucijada hecha de posibles, un dedo sobre el botón de los deseos. Un botón rojo, chispeante, seductor… Vida, mi vida, déjame gozar del movimiento incesante desde tus entrañas.  Contemplar el mar a la espera de una ola, visualizar sus ondulaciones a lo lejos, sentir sus vibraciones en mi cuerpo, su impulso cuando llega y la cojo en el momento idóneo. ¡Ah!, el sabor del agua marina, sus salpicaduras en el rostro, la exaltación de los sentidos, mientras me alzo sobre la tabla de surf y resbalo sobre esa…

  • El coronel

    Parte 2 Volví a leerla dos veces antes de meterla en un sobre y dejarla caer en el buzón. En el pueblo había una especie de acuerdo tácito para no remover la historia. Padre quería que siguiéramos adelante, pero ya no era posible para mí.  Las niñas aparecieron días después de que les señalé a los policías el lugar donde había visto a la vecina escarbando la tierra. Estaba con ellos cuando realizaron la primera inspección. Comenzaron a cavar donde el terreno se veía removido.  No tardaron mucho en encontrar un envoltorio hecho con un trozo de tela sucia. Dentro había un listón, una pulsera de bolitas de colores y un botón…

  • El coronel

    Parte 1 Durante mucho tiempo, no podía creerlo. Cosas así solo pasan en las películas o en los libros. Nosotros éramos una familia corriente, sin personalidades destacadas ni héroes, sin iluminados ni excéntricos. Pasábamos desapercibidos entre los habitantes del pueblo. Nadie hubiera podido imaginar que el coronel saliera de nuestro clan de invisibles.  Nosotros solo hacíamos lo que teníamos que hacer, y así, de generación en generación. Las vacas, la leche, el queso eran el dominio de las mujeres; las tierras, de los hombres. Aprendíamos nuestras tareas cotidianas como quien aprende a caminar y hablar, eran parte del saber básico. Y cuando morían los viejos, los niños ya estábamos listos…

  • Sueño

    Nuestras risas sobrevuelan el jardín, resuenan como abejas alrededor de las flores. Los pétalos tiemblan con el roce de nuestros cuerpos, las espinas nos arañan la piel. Las palabras revolotean entre nosotras, lentamente, como si fuera un sueño: cobran vida en el vuelo de un colibrí, en el paso lento de un escarabajo, en la inmovilidad de las rocas, en el salto repentino de una rana. Los perros ladran a lo lejos, se confunden con los gritos de los niños y las nubes continúan cargándose. Después de las risas y las palabras nos dejamos caer sobre la hierba y contemplamos el cielo a punto de estallar. Inspiramos el aroma de…

  • Hasta poder decir

    Ella empieza por no decir nada. Recorre la ciudad, los rostros, el lenguaje, con paso fluido. Deja que las sensaciones asciendan, que las dudas se caigan y se hagan añicos, pero no dice, no dice nada. Detrás de todo estoy yo haciendo retumbar el silencio, el suyo. Ella me escucha en él durante el día y durante la noche. Me siente, pero no puede alcanzarme. Desconoce lo que se oculta detrás de lo que ve, por eso escribe. Necesita nombrarme.  Se detiene, no insiste más en ese tecleo frenético, deja de buscarme. En el fondo lo sabe. Me encontrará donde menos me busque, dónde menos me piense, donde menos me…

  • Solo la noche

    Solo la noche puede transportar las palabras entre los mundos. Solo la noche puede transformar nuestras inquietudes en demonios. Solo la noche. ¿De dónde nacen los textos que escribimos? En mi sueño me reuní con los personajes de la novela que leía antes de dormir, estaban conmigo, hablándome de la vida, la suya, las nuestras, tan reales como cuando los extirpaba de las palabras del libro. Realidad y fantasía. ¿Por qué, de pronto, presiento que todo yo es un engaño? Solo la noche puede transportar las palabras entre los mundos, durante el día desaparecen junto al deseo. Solo la noche. ¿Qué viene primero, el deseo o la palabra para nombrarlo,…