Algo de lo que no conozco todavía

Cabeza abajo en una posición invertida, mis pensamientos en desorden se deslizan  por mi mente. Como los créditos de una película los dejo pasar sin detenerlos hasta que desaparecen por completo. Comenzar el día en movimiento me despabila, me limpia y me conecta. Salgo de la postura y entro en la siguiente. La ansiedad, esa vieja amiga conocida, me acompaña en este primer día.

Avanzo una pierna como si diera un gran paso y con firmeza deposito mi peso sobre ambas. El ansia de no saber hacia donde voy es como un motor que me empuja a continuar. Es mi manera de funcionar, ahora lo sé. Nunca presiento con claridad hacia donde me llevan mis impulsos, pero siempre termino por llegar a algún lugar.

En una respiración profunda que acompaña mi siguiente movimiento, una sensación de aplomo se sobrepone a la inquietud, como si el hecho de ser consciente de no tener ninguna certeza, fuera la única necesaria para sostenerme y sentirme en libertad.

Una nueva creación se pone en marcha. El espacio está vacío como una hoja blanca, palabras y movimientos danzan a su alrededor. Me sumerjo en algo que no conozco todavía, pero que descubriré. Como un impulso Marguerite Duras me susurra al oído, si supieras algo de lo que se vas a escribir antes de hacerlo, antes de escribir, ya sea con palabras o con movimientos, nunca lo escribirías.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: