• Como una brisa

    Nada está completo, solo pedazos como fracciones de vida. Los muros amarillos cargados de cuadros y adornos de los cuales solo se vislumbra una parte. Al centro, encima de una mesita de madera maciza que se sostiene sobre un cántaro de terracota, el óleo de una niña con un vestido colorido y expresión de desconcierto. A su lado, piezas de ajedrez colocadas con cuidado como al alcance de su mano. Cofres de madera pintada en colores naranja, marrón y carmesí, apilados unos sobre otros y dispuestos en uno de los ángulos. Esta imagen me sigue desde ayer. Es una de las fotos que se exponen en el café en el…

  • Como darse una cita

    “Si llevas un lápiz en el bolsillo hay bastantes posibilidades de que algún día te sientas tentado a utilizarlo”, decía Paul Auster, a propósito de cómo se hizo escritor. Por mi parte, perder una idea en el camino o un pensamiento improbable venido de la nada, me deja la desagradable sensación de haber perdido algo esencial. Es por eso que siempre llevo conmigo una libreta y un lápiz. Necesito escribir lo que pasa por mi cabeza y estimula mis sentidos, porque cuando lo hago comienzo a entender lo que me habita. Como si al dejar salir esos nudos de pensamiento y sensaciones, pudiera seguir su recorrido y descubrir sus relaciones.…

  • Crepúsculo

    Ante sus ojos, se abre un horizonte lejano, sin fin. Sumerge sus pies en el agua fría del mar, siente las piedrecillas finas bajo su piel callosa después del verano. El oleaje suave golpea contra sus tobillos y arrastra consigo al retirarse, parte de la superficie sobre la que se tiene en pie.  Esa inmensidad le estremece. De costumbre, su mirada se detiene en el día a día, en sus responsabilidades y tareas cotidianas, en Corina que siempre activa y llena de energía organiza sus vidas. Él espera a que su movimiento se propague hasta él. Y se deja ir. Era así y le gustaba. La ama.   Siente como una bolita peluda que desde el vientre sube hasta…

  • Percepciones 3. No hay certezas que duren

    Si solo se tratara de llaves, de tener las correctas para abrir y cerrar las puertas. Pero esta casa, la mía, es tan poco previsible. Cambia de lugar. Se mueve y se transforma, se vuelve inaccesible por donde antes podía ingresar. Y si no veo el cerrojo, ¿para qué me sirve la llave? No hay certezas que duren. Nunca la misma puerta, ni las mismas llaves. Y los caminos de ayer, como aquellos que dibujaba de niña hacia la puerta de entrada, no son más los de ahora. No me conducen a ella ni me permiten entrar. Una y otra vez, recrear las rutas para poder llegar, explorar sus límites…

  • Percepciones 2. Desenganchar

    Sentada contra la ventana del café, veo la sombra de mi propia mano sobre las palabras que escribo. Mi mano fluye como queriendo escapar de la sombra, como queriendo vislumbrar lo que hay detrás de ella. ¿Qué hay más allá de lo que puedo ver? Levanto la mirada, un muro de ladrillo visto contra el cual una estantería expone algunos libros se presenta ante mis ojos. Y las voces de cuatro mujeres se interponen entre yo y lo que veo. No me molesta, solo quiero creer que no es todo, que hay algo más detrás de lo evidente. Vuelvo al movimiento de mi mano que fluye como enganchada a mi…

  • Percepciones 1. Des-componer

    ¿Acaso importa que no se comprenda Lo que hay detrás de las palabras Que cuando dices algo entiendan otra cosa? Descomponer Separar las partes Como posibilidades para formar algo Algo nuevo que resuene Pero, ¿por qué querer nombrar lo que nos habita? Como si al hacerlo le diéramos consistencia ¿Y si ya no puedo componer palabras? Construir mis frases Nombrar lo que me moviliza ¿No existe? Y mi cuerpo en el espacio que se mueve fluido Que se sacude enérgico y se relaja Que se desplaza, corre, salta y cae al piso Que se acurruca sobre sí mismo y se protege ¿No es acaso igual? O aún mejor El lenguaje…

  • Entre divagaciones y sensaciones del instante

    El ambiente festivo del parque bajo el cielo azul, tan poco usual en Bruselas, sumado a la excitación de la gente, me incitaron a decidirme a último minuto. Y con la ingenuidad de quien jamás ha corrido 10 kilómetros, atravesé la línea de partida con energía, junto a la masa ansiosa de participantes. En los primeros metros, me concentré en sincronizar mis pasos con mi respiración y en encontrar un ritmo que me pareciera adecuado para llegar al final. Luego me dejé arrastrar por la multitud, sintiendo el roce de las personas que me pasaban y de las que yo adelantaba. De pronto, mi mente partió detrás de una idea…

  • Retazos

    Una vez más la ciudad le abrió sus brazos, en un último respiro de reconocimiento lo despidió con efusión. Tenía todos sus recuerdos guardados en el cofre del vehículo que le conduciría al aeropuerto. Su avión partía en un par de horas y él tenía ganas de dar una última vuelta por el centro. No sabía cuándo regresaría, si es que lo hacía, y quería impregnarse de los olores y colores de esa ciudad que alguna vez había sido la suya. Caótica como él mismo podía serlo a veces, sus calles organizadas en cuadras alrededor de una plaza central estaban invadidas por el comercio. Negocios en cada puerta, carteles de…

  • Esta mañana

    Esta mañana, te observas escribiendo y te preguntas, como Modesta en “El arte del placer”, si quieres realmente volverte esclava de tu pasión. Sabes que necesitas de esa intensidad que te saque de tanta realidad, te empuje a sobrepasar tus límites una y otra vez y te haga soñar. Al mismo tiempo, es como si quisieras evitarlo, porque esa necesidad de ir más allá llega con una fuerte carga de ansiedad. Cuando te apasiona algo te sumerges en ello sin resistencia mientras el placer acompaña tus acciones. No sabes en qué momento aparece la urgencia y del placer pasas a la obligación y de ahí al sometimiento. Entras en una…

  • Infancia

    Me acuerdo del bosque al lado de casa los enormes eucaliptos levantándose ante nuestras miradas de niños su olor. Me acuerdo corriendo a través de esos árboles jugando al lobo feroz con mis hermanos a construir cabañas con sus ramas caídas. Me acuerdo de los fuertes vientos de agosto, las copas de los eucaliptos sacudiéndose con estrépito a la altura del cielo el ruido amenazante, anunciando el peligro. En las faldas del cerro al lado del bosque mi casa un punto. Escuchando con miedo la agitación de los árboles imagino que caen y parten mi casa en varias tajadas como machetes empuñados con furia. Tan frágil frente a la fuerza…