El primer impulso
La primera frase es clave. Esperas mucho de ella. Es la que da el tono a lo que vendrá después, la responsable de impulsar o frenar la escritura. A veces, al sentir hacia dónde me llevarán las primeras palabras, las fulmino en el acto. Pero cuando empiezo borrando, es difícil que ese primer impulso fluya en imágenes, sensaciones y palabras conectadas con lo que se mueve dentro de mí ese día.
Hoy me costó comenzar, simplemente porque, en lugar de tomar la pluma al salir de mi práctica de movimiento, me quedé atrapada en un video sobre un artista que acabo de descubrir. Uno me llevó a otro, y ese a otro más, hasta que mi curiosidad terminó consumiendo la energía matinal con la que había llegado a mi escritorio.
La energía matinal tiene algo que no debería dejar pasar en ese tipo de distracciones. Está cargada de una ligereza y una esperanza nuevas, de una alegría de volver a comenzar a pesar de las dificultades o los bloqueos del día anterior. Como si durante la noche una se hubiera reinicializado y regresara con la convicción de que todo es posible en el nuevo día, abierto por delante como una hoja en blanco.
Así son las mañanas para mí. Sobre todo, cuando se presenta un día liberado de obligaciones o citas que me desconecten de mi proyecto en construcción.
Había perdido el primer impulso del día, ese que nace del cuerpo en movimiento. Me puse a escribir. Quizás para entender.
¿Y si desviarse también fuera parte de la búsqueda?
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Un comentario
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Que bueno que volviste a escribir…
Después de muchas lunas nos vuelves a alegrar con tus pensamientos e ideas.
No pares, dale rienda suelta a ese instinto y que salgan miles de pensamientos, locuras y alegrías para convertirse en un nuevo libro lleno de éxitos.
Felicidades y gracias!!!!