• Entre divagaciones y sensaciones del instante

    El ambiente festivo del parque bajo el cielo azul, tan poco usual en Bruselas, sumado a la excitación de la gente, me incitaron a decidirme a último minuto. Y con la ingenuidad de quien jamás ha corrido 10 kilómetros, atravesé la línea de partida con energía, junto a la masa ansiosa de participantes. En los primeros metros, me concentré en sincronizar mis pasos con mi respiración y en encontrar un ritmo que me pareciera adecuado para llegar al final. Luego me dejé arrastrar por la multitud, sintiendo el roce de las personas que me pasaban y de las que yo adelantaba. De pronto, mi mente partió detrás de una idea…

  • Retazos

    Una vez más la ciudad le abrió sus brazos, en un último respiro de reconocimiento lo despidió con efusión. Tenía todos sus recuerdos guardados en el cofre del vehículo que le conduciría al aeropuerto. Su avión partía en un par de horas y él tenía ganas de dar una última vuelta por el centro. No sabía cuándo regresaría, si es que lo hacía, y quería impregnarse de los olores y colores de esa ciudad que alguna vez había sido la suya. Caótica como él mismo podía serlo a veces, sus calles organizadas en cuadras alrededor de una plaza central estaban invadidas por el comercio. Negocios en cada puerta, carteles de…

  • Esta mañana

    Esta mañana, te observas escribiendo y te preguntas, como Modesta en “El arte del placer”, si quieres realmente volverte esclava de tu pasión. Sabes que necesitas de esa intensidad que te saque de tanta realidad, te empuje a sobrepasar tus límites una y otra vez y te haga soñar. Al mismo tiempo, es como si quisieras evitarlo, porque esa necesidad de ir más allá llega con una fuerte carga de ansiedad. Cuando te apasiona algo te sumerges en ello sin resistencia mientras el placer acompaña tus acciones. No sabes en qué momento aparece la urgencia y del placer pasas a la obligación y de ahí al sometimiento. Entras en una…

  • Infancia

    Me acuerdo del bosque al lado de casa los enormes eucaliptos levantándose ante nuestras miradas de niños su olor. Me acuerdo corriendo a través de esos árboles jugando al lobo feroz con mis hermanos a construir cabañas con sus ramas caídas. Me acuerdo de los fuertes vientos de agosto, las copas de los eucaliptos sacudiéndose con estrépito a la altura del cielo el ruido amenazante, anunciando el peligro. En las faldas del cerro al lado del bosque mi casa un punto. Escuchando con miedo la agitación de los árboles imagino que caen y parten mi casa en varias tajadas como machetes empuñados con furia. Tan frágil frente a la fuerza…

  • Cuando te vas yendo

    Qué importa que en apariencia permanezca ahí El cuerpo Lo cierto es que está y mi alma se agita Sale Las paredes caen vencidas Se aleja Libre y ágil Atraviesa la ciudad Continúa más allá Elevándose Se zambulle hacia arriba Más allá de las miradas y luego emerge Como entre sueños Ligera De lugares no posibles Aún no posibles Mas que surgirán Flotando Ondulante Las miradas me sostienen de un hilo Como a un volantín Testigos del cuerpo Vuelo Si la posibilidad de elevarse atraviesa mi cuerpo Si esa posibilidad resuena Es porque alguna cosa semejante al vuelo se estremece dentro de mí Aquí estoy De vuelta en el cuerpo…

  • Reflejos

    Desde niña había comprendido que todo se mueve, cambia, se transforma y que era inútil ir en contracorriente. Si quería engranar en su vida y en ese mundo tenía que aceptar ese principio de movimiento al interior y al exterior de sí misma. Aferrarse a un estado de cosas solo podría traerle frustraciones, porque lo que tiene sentido en un momento, deja de tenerlo en el siguiente. De manera natural, asumió ese principio, hasta que el moverse, cambiar de ciudad, de país se convirtió en un estilo de vida. El movimiento genera movimiento, era claro. Cuando se ponía en marcha hacia otro destino, en su cuerpo seguía resonando lo que…

  • Tan solo

    Creí que te habías ido a causa de eso. Acostada en nuestra cama, te esperé cinco noches. Sin embargo, nos queríamos. Un hijo, eso es lo que creía que nos faltaba. Decidimos ir en busca de Elio. Le dimos un nombre, como si de entrada supiéramos que iría a ser varón. Elio. Es verdad, te asustaba la previsibilidad de nuestros días. Yo en cambio, me encargaba de que todo estuviese como tenía que estar. Pero Elio no llegaba. Mi cuerpo ansioso no pudo hacer que viniera. Yo pensé que por eso te habías ido. Y aún en el duelo de nuestro hijo que no fue, me creaba la ilusión de…

  • Otras veces

    A veces el tiempo avanza sin hacer ruido y yo engrano en él sin mayor dificultad. Mi espíritu es ligero y se entrega al día sin resistencias, sin preguntas sobre el sentido de las cosas, de cada uno de mis actos, de cada palabra dicha o no dicha. En los días como esos, mi presencia desborda el espacio que habito, la energía palpita en mi cuerpo y la palabra intensidad está por todas partes.  Pero otras veces, aunque todo tiene la misma forma y ocupa el mismo espacio, aunque todo sigue igual en apariencia mi espíritu agitado en modo “todo es demasiado y nada es suficiente” se arrastra a lo…

  • Como todas las mañanas

    Un día como otros, Gabriel abrió los ojos. Esa mañana, sin embargo, no se encontraba en su habitación sino en otra que no era suya y que no lograba reconocer. Le pareció extraño porque recordaba haberse acostado en su propio cuarto. Dio vuelta la cabeza bruscamente en busca de su ropa y constató que, tal como lo recordaba y lo hacía todos días, estaba sobre la silla, al lado de la cama; con la sola diferencia que no se trataba de la misma cama ni de la misma silla. Sin comprender cómo había llegado ahí, recorrió el espacio con la mirada. Era evidente, no conocía ese lugar y sin embargo,…

  • Lunes

    Comenzar una semana es como montar sobre una montaña rusa. Subes al lunes como si fuera uno de los vagones del tren, y luego, agarrándote con firmeza, solo te dejas llevar a través de las horas, de las citas sucesivas, de los “tengo que” y los “hay que”, de los “apúrate que llegas tarde” o los “No quiero mamá. Tengo hambre. Quiero jugar”. Habría que osar saltar del tren en media semana. Abandonar la vertiginosa montaña rusa que te arrastra los días, mirarse al espejo y con un “¡hola, el gusto es mío!» darse una cita. Entonces por un par de horas, apropiarse de ese tiempo que no parece tuyo…